Un mosquito cada vez más adaptado al medio, sistemas de control mal dirigidos y falta de concientización de la población. Son esos los argumentos utilizados por José Bento Pereira Lima, investigador del Laboratorio de Fisiología y Control de Artrópodos Vectores del Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz), para mostrar que la eliminación del mosquito del dengue está cada vez más difícil. Sin embargo, él cree que se puede controlar. En esta entrevista, el investigador presenta y evalúa la eficacia de algunos proyectos dirigidos al control del Aedes aegypti, mosquito transmisor del virus.
José Bento es biólogo, con maestría en Biología Celular y Molecular y doctorado en Biología Parasitaria. Desde 1975 él trabaja en el área de Entomología, y estudia mosquitos vectores no solamente del dengue, como también de la malaria y otras enfermedades. Inició su actuación en la selva amazónica y de allá pasó por varios lugares: Belém, Brasilia y, por fin, Río de Janeiro.
¿La disminución en el número de casos en 2014 muestra que la situación del dengue está controlada?
Si acompañamos una serie histórica, podemos verificar que hay una oscilación. Siempre que hay la introducción de un nuevo serotipo, el número de casos aumenta. En la medida en que las personas se inmunizan en contra este tipo de virus, hay la tendencia de disminución. Si ponemos atención al caminar por la ciudad, no es falta de mosquito. Y no es porque hay un control mejor.
¿Cómo funciona el control del dengue hoy en Brasil?
En el sistema adoptado por el Programa Nacional del Control del Dengue, el agente visita las residencias cada dos meses. El problema es que el mosquito lleva de siete a diez días para completar un ciclo. Es decir, es totalmente desproporcional. Para funcionar bien, tendríamos que irnos toda semana a la casa de la persona. Y hacer eso es imposible. Entonces, el proyecto “10 minutos contra el dengue” podría suplir ese problema.
¿Cuál es la propuesta del proyecto “10 minutos contra el dengue”?
Él consiste en incentivar al ciudadano a utilizar 10 minutos de la semana para verificar si hay focos del mosquito o acumulación de agua en depósitos como cajas de agua abiertas, platos de macetas de planta, entre otros. Las sugerencias e instrucciones se dan por medio de la página web del proyecto [www.ioc.fiocruz.br/dengue]. A pesar de los avances alcanzados, una investigación realizada en Manaus recientemente, para una tesis de maestría, mostró que la aceptación a ese proyecto no es satisfactoria. Se quedó muy claro que las personas creen todavía que el control del dengue es de responsabilidad del gobierno. No obstante, si todos participan, es mucho más fácil controlar el mosquito.
Ante ese panorama, ¿le parece posible al señor eliminar definitivamente el mosquito del dengue?
Hoy está muy difícil. El mosquito ya está bien adaptado y va a buscar nuevas maneras de sobrevivir. Sin embargo, me parece que podemos controlar para no tener una cantidad de mosquitos suficiente para provocar una gran epidemia. No veo otra forma de mejorar a no ser dirigir los esfuerzos, particularmente en los periodos de baja infestación, en que no hay un gran número de criaderos, como en el inverno.
Hay un proyecto que enfoca en la distribución de trampas para monitoreo. ¿Cómo funciona?
Un nuevo proyecto, que se está desarrollando en la isla de Paquetá, Río de Janeiro, consiste en la implantación de trampas para recoger huevos del mosquito para monitorear donde realmente ellos se encuentran. Así, será posible concentrar los esfuerzos de los agentes en esas regiones. Es que los mosquitos no se distribuyen homogéneamente. Ellos se concentran en puntos. Si nosotros atacamos esos puntos, tenemos más oportunidad de acabar con ellos. Aliado a eso, el proyecto va a promover un trabajo de concientización con la población local, en especial con los niños.
¿Y el proyecto de producción de mosquitos para investigación?
El trabajo busca transformar parte del laboratorio en una plataforma de producción de mosquitos vectores, que se suministrarán a otros laboratorios del IOC y a otras instituciones de Brasil y países vecinos. El proyecto comenzó en 2002 y, actualmente, se suministra una media de 600 mil ejemplares al año. Los mosquitos son utilizados para varias investigaciones, como estudios de interacción, evaluación de productos con efecto insecticida, genes o enzimas que puedan impedir que el mosquito haga la transmisión de la enfermedad, producción de vacunas para alergia a picadura de mosquitos, entre otras. Además, podemos mantener nuestra línea de evaluación de resistencia a insecticidas, por medio de ensayos biológicos y moleculares.
¿Cuál es la importancia de Fiotec en el apoyo a los proyectos?
Fiotec disminuye el trabajo del investigador, en el sentido de hacer la adquisición de equipos y suministros, realizar prestaciones de cuentas, ya que cada día los órganos de fomento están más exigentes. ¿Ya imaginó seleccionar un proyecto y tener que lidiar con todo el trabajo burocrático? No vamos hacer nada más. Es en ese punto que Fiotec se vuelve importante. Y hasta hoy no tengo por qué cuestionar a respecto del servicio prestado. Es una buena colaboración.
