La primera dosis protege, pero la inmunización requiere una segunda dosis y varía según el grupo de edad y el intervalo de tiempo entre las dosis. Estas son algunas conclusiones del estudio de prepublicación que evaluó la efectividad de la primera dosis de la vacuna AstraZeneca/Fiocruz contra casos sintomáticos de Covid-19 en la población del Complexo da Maré, en Río de Janeiro (RJ). Se estimó una protección del 42,4% frente a los casos sintomáticos a los 21 días de la primera dosis de la vacuna. “Tiene un buen resultado para contener los casos sintomáticos, pero la segunda dosis es fundamental para garantizar una inmunidad más completa y una protección más amplia para la comunidad”, asegura Fernando Bozza, coordinador del estudio e investigador de Fiocruz. 

El 42,4% de efectividad está en línea con evaluaciones anteriores sobre la efectividad de la primera dosis de AstraZeneca/Fiocruz en el contexto de la variante Gamma o Delta. También se verificó que los más jóvenes tuvieron mayor protección que los mayores. Mientras que en la población menor de 35 años la efectividad fue del 57,5%, en la población mayor de 35 años fue del 34,8%. Otro dato es que la protección aumenta a lo largo del tiempo, a partir de los 40 días. La efectividad alcanza el 58,9%, considerando todos los grupos de edad mayores de 18 años, entre los días 42 y 55 después de la primera dosis y comienza a descender a partir de entonces. 

Evaluar el impacto de la pandemia específicamente en las comunidades vulnerables también fue uno de los objetivos. Los datos más generales tienden a descuidar esta particularidad y homogeneizar los contextos, lo que dificulta la adopción de políticas más efectivas para cada realidad. El estudio destaca que otros análisis han confirmado el impacto desproporcional de Covid-19 en este tipo de comunidades. “Esto se debe a las persistentes desigualdades sociales, económicas y sanitarias”, destaca Fernando Bozza. “Si bien la efectividad de las vacunas ya ha sido comprobada en países de altos ingresos, faltan artículos que estimen esa efectividad en contextos de mayor vulnerabilidad”, explica. 

El método empleado por el estudio fue el llamado diseño de test negativo (TND, su sigla en inglés), que compara pacientes que dieron positivo para Covid-19 con pacientes que no dieron positivo. El período cubierto, entre el 17 de enero y el 14 de septiembre, se caracterizó por el predominio de las variantes Gamma y Delta.

Innovación en el desarrollo de la comunidad
La experiencia de Maré sería un caso ejemplar de la innovación al involucrar a la comunidad en el proceso de movilización para la vacunación y para el estudio de su efectividad. “Es el primer trabajo que estima la protección de la vacuna sobre la población de una comunidad desatendida y muy afectada por la pandemia”, afirma Bozza. “Cuando se habla de estudios, se tienden a privilegiar los números, los resultados, pero en este caso es muy importante todo el proceso de trabajo con la atención primaria y la movilización de la población”. Para él, la participación de la comunidad en la investigación cambió la perspectiva del trabajo y aseguró resultados más consistentes.