El 19 de octubre, la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) inició el estudio clínico de la vacuna BCG como forma de tratamiento contra la Covid-19. El proyecto australiano Brace Trial tiene como objetivo comprender si el inmunizante puede reducir los impactos causados por la enfermedad principalmente en los profesionales de la salud.

Además de prevenir la tuberculosis, la BCG (Bacillus Calmette-Guérin) ha presentado resultados positivos para reducir el daño causado por otras infecciones respiratorias. Para probar la eficacia contra el coronavirus, el estudio incluirá dos mil voluntarios en Campo Grande (Mato Grosso do Sul, Brasil) y mil en la ciudad de Río de Janeiro.

Antes de recibir la vacuna, los voluntarios pasarán por entrevista y prueba serológica para comprobar que no han sido infectados. Todos serán acompañados por el equipo de investigación por hasta un año, a través de llamadas telefónicas semanales. Si presentan cualquier síntoma de Covid-19, podrán hacer la recolección del hisopado nasal para evaluar la presencia de Sars-Cov-2. Además, se programarán retornos trimestrales para verificar, a través de la serología, la presencia de posibles infecciones asintomáticas.

Podrán inscribirse para voluntariado sólo los profesionales de la salud, enfermeros, médicos, técnicos, fisioterapeutas, recepcionistas y porteros, mayores de 18 años. Esto a causa de la mayor exposición al virus, que puede acelerar la obtención de resultados estadísticos.

Serán vacunados cerca de 10 mil voluntarios en países como Australia, Brasil, Reino Unido, España y Holanda. En todo el mundo, el proyecto está dirigido por el investigador australiano Nigel Curtis, del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, y financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates (Gates Foundation).

Con información de la Agencia Fiocruz de noticias.