El “Mapa de vulnerabilidade da população dos municípios do Estado do Rio de Janeiro frente às mudanças climáticas” es un estudio realizado por la Fundación Oswaldo Cruz (FIOCRUZ) por medio de la Escuela Nacional de Salud Pública Sérgio Arouca (ENSP/FIOCRUZ) y el Instituto Oswaldo Cruz (IOC), apoyado por FIOTEC. El proyecto es un instrumento de alerta a las 92 ciudades de Río de Janeiro, para que éstas puedan prevenirse en relación a los riesgos en la salud pública inherentes a los desastres ambientales. A través del mapa ha sido posible comprobar que el municipio de Río de Janeiro es el más susceptible a los impactos de los cambios climáticos en los próximos 30 años. La coordinadora del proyecto, Martha Barata, en entrevista con la Empresa Brasil de Comunicação, afirmó que el aumento del efecto estufa, del nivel del mar, de lluvias más intensas, del número de casos de enfermedades y, consecuentemente, del número de muertes, son los factores que afectan con mayor intensidad a la ciudad. Martha explicó que la vulnerabilidad no es necesariamente negativa, apenas indica atención y exige políticas públicas para prevenir daños y enfermedades, así como adaptar la ciudad a los cambios del clima. “La primera acción debe ser la ordenación del suelo, no dejar que las personas ocupen las laderas, después se debe garantizar el saneamiento, que evita diversas enfermedades. También es importante el drenaje cuando haya lluvia y un sistema de alerta anticipado, como ha sido hecho en algunos lugares”, añadió. Índice de Vulnerabilidad General Uno de los índices utilizado en el estudio ha sido el Índice de Vulnerabilidad General, medido por tres indicadores: salud, ambiental y social. Magé y Campos dos Goytacazes se posicionan inmediatamente después de Río de Janeiro -con un promedio encima de 0,50-, que es el promedio estatal de los tres indicadores. “Tanto Angra, Paraty, Petrópolis y Teresópolis son ciudades con elevada vulnerabilidad ambiental, considerando la biodiversidad y la vegetación rica que deben ser mantenidas y la ocupación desordenada del suelo”, concluyó Martha Barata. *Con informaciones de la Empresa Brasileira de Comunicación