Existen cerca de 370 mil usuarios de crack y similares (pasta-base, merla y oxi) en las 26 capitales de Brasil y en el Distrito Federal. El número fue obtenido en el mayor y más completo levantamiento hecho sobre esa droga en el mundo, el proyecto “Crack-Vulnerabilidades”, que fue desarrollado por la Presidencia de la Fundación Oswaldo Cruz (Presidencia/Fiocruz) y apoyado por Fiotec. El resultado fue divulgado hoy por los Ministerios de la Justicia y de la Salud. El estudio mostró también que esos usuarios representan el 35% de los consumidores de drogas ilícitas en las capitales del país (excepto marihuana), que hoy están estimados en 1 millón de personas.
Debido a la existencia de las llamadas “cracolandias”, hay una percepción equivocada de que el uso de la droga es más elevado en las grandes metrópolis de la región Sudeste. No obstante, el estudio mostró que las capitales de la región Nordeste concentran el mayor número de usuarios: 148 mil. “El crack, al contrario de las demás drogas, no es un fenómeno que se limita a las comunidades pobres y está presente en escenas abiertas de tráfico y consumo en los barrios de clase media. Se trata de un conjunto de cenas de uso de la droga extremamente dinámico, cuyo mapeo exige un esfuerzo permanente de los investigadores y miembros de las comunidades más afectadas”, comentó Francisco Inácio P. Monteiro Bastos, en entrevista concedida a la Comunicación de Fiotec en junio de 2012.
Un dado alarmante es que el 14% de los usuarios de crack estimados en la investigación –aproximadamente 50 mil personas – son menores. En ese caso, el Nordeste también presenta el mayor cuantitativo: son aproximadamente 28 mil niños y adolescentes que usan la droga solamente en aquella región. En el Sur y Sudeste, se suman cerca de 15 mil usuarios menores de 18 años.
Estudio oyó a 25 mil personas
El mapeo de usuarios de crack fue realizado a través de una metodología denominada Network Scale-up Method (NSUM), que es capaz de estimar de forma más precisa cualesquiera poblaciones de difícil acceso, consideradas “invisibles”. Se trata de un método indirecto, es decir, no se pregunta directamente al respondiente/entrevistado sobre su propio comportamiento, y sí sobre el comportamiento de otros individuos pertenecientes a la red de contactos del respondiente, residentes del mismo municipio.
“Sin duda, existen escenas de uso de grandes proporciones mucho visibles. Sin embargo, ese no es un estándar general, tampoco frecuente en el país como un todo”, explicó Francisco Inácio Bastos. Esta etapa fue realizada en 2012, con aproximadamente 25 mil personas, residentes en las capitales del país. Esas personas fueron visitadas en sus domicilios y respondieron a cuestiones sobre sus redes sociales (de una forma general y con un enfoque en usuarios de crack y otras drogas).
Investigación epidemiológica mapeó locales utilizados por los usuarios y los entrevistó
El proyecto también trazó una investigación epidemiológica del uso del crack en Brasil. Para eso, tuvieron lugar entrevistas directas con 7 mil usuarios de 18 años o más en 112 municipios, entre 2011 y 2013. Los investigadores hicieron un levantamiento de los locales utilizados para consumo de crack y similares. Una vez mapeadas las escenas de uso, fueron seleccionados aleatoriamente los locales, días de la semana, turnos y horarios distintos para visitación de los equipos de campo para realización de la investigación.
Las entrevistas tuvieron lugar con usuarios regulares de la droga (por lo menos 25 días en los últimos 6 meses, de acuerdo con definición de la Organización Panamericana de Salud - OPAS). La mayoría de los entrevistados es compuesta por adultos jóvenes, con edad media de 30 años, del sexo masculino, solteros, con enseñanza básica completa o incompleta. Cerca del 40% de los usuarios se encuentran en las calles y la forma más común de obtención de dinero informada fue con trabajos esporádicos o autónomos, correspondiendo a cerca del 65%.
La investigación también mostró la motivación de los usuarios, el consumo del crack asociado a otras drogas, tiempo promedio de uso, intoxicación, entre otros aspectos. Para acceder a la investigación completa, acceda a la página web del Ministerio de la Justicia.
Histórico
El proyecto surgió a partir del Plan de Enfrentamiento al Crack y otras Drogas, del gobierno federal, e idealizado por la Secretaría Nacional de Políticas sobre Drogas (Senad). Todas las fases de esa investigación fueron coordinadas por los investigadores Francisco Inácio Bastos y Neilane Bertoni, ambos de Fiocruz, y fueron aprobadas por el Comité de Ética de la Escuela Nacional de Salud Pública Sergio Arouca (Ensp/Fiocruz). Fiotec actuó durante todo el proceso. “La participación de Fiotec es central. El proyecto es amplio y extremamente complejo, lo que convierte su gestión en un desafío para todos los involucrados – investigadores, la administración de Fiocruz, y, obviamente, Fiotec”, afirmó Francisco Bastos.
Fotografía: Wikipedia / Agencia Brasil
