Con su eficacia comprobada a través de un estudio realizado por World Mosquito Program (WMP), de la Universidad de Monash, en Australia, en alianza con Tahija Foundation y la Universidad Gadjah Mada, de Indonesia, la bacteria Wolbachia es el principal método en el combate contra el dengue y otras enfermedades transmitidas por Aedes aegypti. En Brasil, la institución responsable de la iniciativa es la fundación Fiocruz, con el apoyo de Fiotec, y ya cuenta con fábricas repartidas por el país.

El método ya está adoptado en al menos 11 países y más de 20 ciudades, y consiste en insertar la bacteria Wolbachia en los mosquitos, permitiendo que la hembra la transmita a sus descendientes, con el objetivo de inhibir la transmisión de la enfermedad. En América Latina, estos mosquitos se liberan en ciudades que participan en los proyectos piloto, como Medellín, Cali, Bello e Itaguí, de Colombia, La Paz, en México, em Niterói y Río de Janeiro.

En diciembre del año pasado, el programa inauguró una biofábrica en Campo Grande (MS), que contemplará siete barrios de la ciudad. La biofábrica hace posible la producción de esos mosquitos con la bacteria ya inserta, para que sean liberados y puedan reproducirse naturalmente. Las liberaciones ocurren semanalmente, en el período de la mañana, movilizando equipos de salud, de la red pública de enseñanza y liderazgos sociales.

En marzo de este año, se firmó un acuerdo entre el gobierno de Minas Gerais y la minera Vale, con apoyo técnico de SES-MG, World Mosquito Program y Fiocruz, que prevé la construcción de una biofábrica en Belo Horizonte. La implementación del proyecto se implementará en las regiones afectadas por la ruptura de la presa de Brumadinho, que ocurrió en enero de 2019.