“Fiotec está un paso por delante de otras empresas en el desarrollo del programa Joven Aprendiz. El trabajo es brillante”, dijo Mônica Chagas, representante del Centro de Integración Empresa-Escuela (CIEE). Ella es responsable de la capacitación teórica de los participantes y del monitoreo del programa. Las palabras fueron dichas en una reunión que tuvo lugar en la sede de Fiotec el 12 de junio. Actualmente, la institución cuenta con 19 jóvenes aprendices contratados.
El programa es orientado a la preparación e inserción de los jóvenes de 14 a 24 años, sin experiencia profesional, en el mercado laboral. En la actualidad, existen más de 7 mil jóvenes aprendices en Rio de Janeiro. El programa ya tuvo más de 100 mil jóvenes entrenados en todo Brasil, en más de 10 mil empresas participantes. “El enfoque es la formación, la oportunidad de aprendizaje. El joven se debe entrenar para trabajar en cualquier organización”, dijo Mônica.
Metodología del programa
El programa en Fiotec funciona de la siguiente forma: los jóvenes contratados pasan por un mes de curso en el CIEE. Tras ese período, ellos pasan por todos los sectores de la institución, orientados por un colaborador responsable. “El programa joven aprendiz ha surgido de una necesidad jurídica y adaptación de un proyecto anterior relacionado a las prácticas. Pero la idea de que ellos aprendiesen un poco en cada área ha surgido tras una reunión del área de Recursos Humanos, con el gerente de Logística Carlos Fernandes Abreu”, dijo Aline Caputi, una de las colaboradoras responsables de la idealización del programa.
En su reunión que tuvo lugar el mes pasado, todos los colaboradores estaban presentes. Uno de ellos fue Mauro de Jesus, consejero del programa en el área de Gestión de la Calidad. Para el colaborador, los jóvenes aprendices tienen la oportunidad que la mayoría de los colaboradores no tuvieron, que es pasar por todas las áreas de Fiotec y ver, en la práctica, cómo los procesos ocurren. “Además de eso, la formación del ciudadano comprometido con las instituciones es fundamental para la empleabilidad de esos futuros profesionales”, dijo Mauro.
La metodología es una vía de doble sentido, ya que la experiencia con los jóvenes es un aprendizaje para los colaboradores. “Esperamos que los consejeros aprovechen este momento para que perfeccionen su didáctica, porque la enseñanza también es una forma para que desarrollemos nuestras competencias”, dijo Aline.
Aprendiz de la vida
Los resultados de un trabajo de orientación bien hecho sólo se pueden obtener con interés mutuo entre el consejero y el joven aprendiz. Ananda Cantarino destaca que esa oportunidad será muy bien aprovechada. “Estoy disfrutando de todo lo que pueda, de una manera que no sea sólo momentánea. Joven aprendiz no es solo mi cargo ocupacional, es también lo que soy. Creo que ser joven es, inconscientemente, ser aprendiz de la vida. Y estoy aprendiendo bastante”, concluyó Ananda.
