La edición de noviembre de la revista Memorias del Instituto Oswaldo Cruz trae en sus páginas un alerta: por primera vez, vectores reconocidos de la enfermedad de Chagas, insectos triatominos de la especie Triatoma maculata, fueron identificados colonizando un entorno domiciliar en Brasil. Científicos del Instituto Oswaldo Cruz (IOC/Fiocruz), de la Universidad Federal de Roraima, de la Secretaría Estatal de Salud de Roraima y del Núcleo de Entomología del Distrito Sanitario Especial Indígena Yanomami cuentan en un artículo que 127 vinchucas fueron encontradas en el interior de un ladrillo en un nicho de aire acondicionado en un condominio residencial en Boa Vista, Roraima.

La descubierta de la infestación masiva en un inmueble con buenas condiciones de construcción sorprendió a los investigadores. “El hecho de que vinchucas T. maculata pueden vivir en nichos externos en paredes bien enfoscadas de la habitación humana es un hecho nuevo en la epidemiologia de la enfermedad de Chagas en las Américas que no se debe descuidar”, destacan los autores en el artículo.

La sorpresa se justifica por el hecho de los insectos vectores del parasito Trypanosoma cruzi, causador de la enfermedad de Chagas, las vinchucas, ser detectados normalmente en el entorno de los domicilios; en nidos de pájaros, principalmente palomos; gallineros; chiqueros y corrales. Sin embargo, no en áreas urbanizadas como aquella que el condominio de Roraima está localizado.

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Fiotec en el combate a la enfermedad de Chagas

Fiocruz trabaja en diversas frentes para retardar la diseminación del parásito causador de la enfermedad. Hoy, la Fundación cuenta con el apoyo de Fiotec para desarrollar dos proyectos en esta temática. Uno de ellos es la descubierta de compuestos que interfieren con la síntesis de tripanotiona en tripanosomátidos (parásitos causadores de la enfermedad de Chagas).

El estudio se coordina por Camila Indiani de Oliveira, del Instituto Gonzalo Muniz, Fiocruz Bahía. La investigadora lidera los trabajos que buscan por nuevos compuestos químicos con potencial específico antitripanosomátido, es decir, que actúen sobre la tripanotiona sintetasa (TryS), una enzima esencial para el desarrollo de los tripanosomátidos y que no se encuentra naturalmente en el metabolismo del huésped.